Tapas gratis si, gracias

Bambú

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Si ves las fotos, pensarás que nos hemos vuelto locos y que esto es la entrada a unas cuevas en Mordor y no a un bar de tapas gratis, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, seguramente sea uno de los bares de tapas más conocidos de la parte histórica de Salamanca.

De acuerdo que no es apto para claustrofobicos, pero si nuestros antepasados vivían en cuevas y aquí estamos, igual deberías darle una oportunidad, a ver qué hay.

El bar en sí no es pequeño: Planta cuadrada con una larga barra que cubre dos de los lados. Todo el centro es diáfano excepto la parte cercana a la puerta, que tiene unas cuantas mesas y una pequeña sala para el restaurante con no más de 8 mesas.

El problema viene cuando cientos de personas intentan entrar a la vez, todas bajo tierra, todas gritando y todas comiendo y bebiendo.

El local está bastante arreglado. Reformado hace unos años, no tiene nada que ver con el antiguo. Han puesto más mesas (aunque coger una sigue siendo cuestión de madrugar), la parrilla, gran valor de este bar, ahora está cerrada por un cristal (que bien olías antes a panceta cuando salías), pero por lo demás, sigue igual.

En cuanto a la tapa gratis, que es lo que importa, lo mejor de este bar es, como te decía, la parrilla. Además de los típicos salpicones, tortillas, canapés de embutidos y demás, destacan las costillas, pancetas, chorizos o morcilla a la brasa que puedes pedir. No te cortes en preguntar qué tienen de brasa, porque es lo mejor. El resto, tapas más o menos normales, hasta 20 donde elegir. No son ni buenas ni hay una variedad alucinante, así que las recomendamos menos.

Peeeeero, no todo es felicidad. En esta última visita hemos comprobado que la ración empieza a ser un poquito más escasa que antaño. Este bar ha sido siempre famoso y reconocido por su parrilla y las raciones, de forma que tanto en el tapeo de mañana, como en el de la noche, a ciertas horas era imposible pedir. Ahora mismo, la calidad es buena, pero la cantidad, algo justa.

El precio, quizá también algo por encima de algunos bares de la zona (entre 2 y 2,20€ de media). Es cierto que la parrilla no es fácil de encontrar en el centro, así que al final, compensa.

Por lo demás, ambiente universitario, con montones de gente como nos gusta.

Resumiendo: Sitio no apto para gente que se agobie. Está bajo tierra y se puede llenar mucho de gente. Por otro lado, uno de los clásicos, con una parrilla imprescindible, aunque de ración algo justa y precio empezando a ser injusto. En cualquier caso, recomendable.

 

Bambú: Prior 4, Salamanca

Si ves las fotos, pensarás que nos hemos vuelto locos y que esto es la entrada a unas cuevas en Mordor y no a un bar de tapas gratis, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, seguramente sea uno de los bares de tapas más conocidos de la parte histórica de Salamanca. De acuerdo que no es apto para claustrofobicos, pero si nuestros antepasados vivían en cuevas y aquí estamos, igual deberías darle una oportunidad, a ver qué hay. El bar en sí no es pequeño: Planta cuadrada con una larga barra que cubre dos de los lados. Todo el centro es diáfano excepto la parte cercana a la puerta, que tiene unas cuantas mesas y una pequeña sala para el restaurante con no más de 8 mesas. El problema viene cuando cientos de personas intentan entrar a la vez, todas bajo tierra, todas gritando y todas comiendo y bebiendo. El local está bastante arreglado. Reformado hace unos años, no tiene nada que ver con el antiguo. Han puesto más mesas (aunque coger una sigue siendo cuestión de madrugar), la parrilla, gran valor de este bar, ahora está cerrada por un cristal (que bien olías antes a panceta cuando salías), pero por lo demás, sigue igual. En cuanto a la tapa gratis, que es lo que importa, lo mejor de este bar es, como te decía, la parrilla. Además de los típicos salpicones, tortillas, canapés de embutidos y demás, destacan las costillas, pancetas, chorizos o morcilla a la brasa que puedes pedir. No te cortes en preguntar qué tienen de brasa, porque es lo mejor. El resto, tapas más o menos normales, hasta 20 donde elegir. No son ni buenas ni hay una variedad alucinante, así que las recomendamos menos. Peeeeero, no todo es felicidad. En esta última visita hemos comprobado que la ración empieza a ser un poquito más escasa que antaño. Este bar ha sido siempre famoso y reconocido por su parrilla y las raciones, de forma que tanto en el tapeo de mañana, como en el de la noche, a ciertas horas era imposible pedir. Ahora mismo, la calidad es buena, pero la cantidad, algo justa. El precio, quizá también algo por encima de algunos bares de la zona (entre 2 y 2,20€ de media). Es cierto que la parrilla no es fácil de encontrar en el centro, así que al final, compensa. Por lo demás, ambiente universitario, con montones de gente como nos gusta. Resumiendo: Sitio no apto para gente que se agobie. Está bajo tierra y se puede llenar mucho de gente. Por otro lado, uno de los clásicos, con una parrilla imprescindible, aunque de ración algo justa y precio empezando a ser injusto. En cualquier caso, recomendable.   Bambú: Prior 4, Salamanca

Puntuación del bar

Calidad de la tapa gratis - 7
Cantidad de la tapa gratis - 6
Puedo llevar a mis amigos sin pasar vergüenza - 7

6.7

¡A Mordor!

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